sábado, 19 de agosto de 2017

ORACIÓN PARA OÍR Y ESCUCHAR MEJOR

Padre Bueno, que oíste el clamor de tu pueblo,
purifica mi sentido de oír,
despéjalo de los ruidos externos
para oír los internos.

Vos, que en tu Hijo escuchaste,
los gritos del endemoniado,
la voz de los discípulos,
el murmullo de los fariseos,
el grito de los enfermos,
el bullicio del mundo,
acerca tu oído a nosotros hoy

Que por tu Espíritu aprenda
primero a oír
y después a escuchar.

Enséñame, Jesús, a descubrir el mundo
a través de los sonidos,
para que encuentre
el génesis de su naturaleza
y así,
oiga “tu voz que se pasea por el jardín”
de tu Creación.

Ayúdame, Señor, a aplicar mi oído en tu corazón
para que en el silencio del desierto
oiga y escuche,
como Moisés ante la zarza ardiente,
lo que no es dicho

sino en mi pobre corazón.

domingo, 13 de agosto de 2017

ORACIÓN PARA VER Y MIRAR MEJOR

Señor, que tenga una mirada fruto de un corazón cada vez más puro;
que no olvide que el ver es un regalo y te alabe por ello;
que mis ojos vean con la inocencia de los niños que empiezan a configurar el mundo
para que no mire sin, primero, ver;
que las cosas me hablen de su Creador cuando las mire:
que la sensualidad no pervierta lo que buscan mis ojos;
que mi mirada acune al pobre y al indigente sin desprecio; y a mis compañeros de camino con aceptación;
que no busque con mis ojos ser mirado;
que con tu gracia aprenda a mirarme por dentro y por fuera;
que mire mi pecado con la misericordia de tus ojos;
que vea en las uvas el preludio de tu sangre y en el trigo el anticipo de tu cuerpo resucitado;
que mi mirada transparente tus ojos;
que cuando me preguntes como al ciego de Jericó;
“¿Qué quieres que haga por ti?”
Te responda:
“Señor, que vea otra vez”
porque la ambición de éxito nubló mi mirada haciéndome buscar lo superficial;
porque las imágenes de este mundo me atropellan la conciencia y hieren mi inocencia;
porque me cegó el egoísmo  y me olvidé de mi hermano;
porque mi ignorancia opacó la belleza de tu Creación.
¡”Señor, que yo vea otra vez”!
para alabarte y bendecirte.
para el día del cara a cara con vos
para volver mis ojos al cielo

y descubrirte salvándome, salvándonos

martes, 8 de agosto de 2017

¿ES POSIBLE MIRAR DE OTRA MANERA?


Por Emmanuel Sicre, sj

¿Por qué pasa que las mismas cosas nos resultan unas veces intolerables y otras veces las aceptamos con paciencia y hasta con agrado? Hasta sucede que hay momentos en que las mismas personas son un peso, y en otro momento las vemos con amor. ¿Qué hay detrás de algunas de estas variaciones en los modos de ver la realidad que nos rodea? ¿Es un simple cambio emocional? ¿O de hecho la realidad cambia y nosotros cambiamos con ella? Pero ¿cómo explicar que ante una realidad adversa unos reaccionen con paz y otros con desesperación?  ¿No será una cuestión de mirada?

¿Cómo se ve desde una mirada contaminada?

Se ve todo mal, como sin salida. La realidad nos parece absurda, sin sentido e intolerable. Brota desde lo hondo una profunda indignación con las cosas, con las personas, con las estructuras e instituciones. Todo pesa. Ver una persona feliz nos enoja. Y algunos llegan a desesperarse. Un mecanismo de defensa inconfundible atrapa la mirada contaminada: la crítica, el sarcasmo y la ironía cruda como la peor versión del humor. Así logramos al menos castigar a alguien porque las cosas no son como quisiéramos. Los demás o son enemigos o son cómplices de nuestra mirada opaca. No hay muchas soluciones, ni creatividad para resolver los conflictos. La paradoja humana parece inaguantable y punzante. Estamos hastiados e irritados con todos y en el mejor de los casos asoma una resignación pesimista como enlutada. Es la mirada de muchos medios de comunicación cuando sólo ven el caos de la realidad, cuando sólo enfocan el morbo, la superficialidad y la banalidad de lo real porque lo sesgan, lo fragmentan y lo arrancan de su conjunto, para que pierda sentido y pinche más los ojos. La mirada contaminada no acepta ningún tipo de corrección porque es terca, boba, y se olvidó de cómo se veía desde una mirada limpia. El pesimismo le robó la memoria.

¿Y cómo se ve desde una mirada limpia?

En cambio, la mirada limpia es aquella que ve el conjunto de las cosas de la realidad y se asombra, porque es inteligente y mira con paciencia. La mirada limpia comprende, analiza, hace síntesis de lo que ve y no la arrebata el juicio. Es una mirada atenta a su alrededor, fresca, no está ensimismada en su mundito. Es una mirada que acepta la realidad, que busca ahondar en su misterio. Una mirada limpia no juzga a los demás por sus errores, los comprende porque sabe de los suyos. La mirada limpia capta el hilo fino y casi invisible que une las cosas en su armonía. Es una mirada que va a contramano de la lógica del ambiente, porque se anima a ver más allá y no se ciega con la primera dificultad. La mirada limpia se aventura con curiosidad sobre los entresijos de la vida. La mirada limpia es simple: se duele con el dolor y se alegra con la alegría, no hace show de la desgracia ni desestima la felicidad. La mirada limpia contempla a las personas en su verdad, por eso no necesita despreciarlas, sino que ve para qué está cada uno en el mundo.

¿Cómo limpiar la mirada?

Primero hay que caer en la cuenta de cómo estoy viendo la realidad. Luego tomar una decisión: ¿quiero cambiar de mirada? ¿Quiero ver de otro modo? ¿O seguiré quejándome de la realidad como si ella fuera un ente abstracto al que le puedo echar la culpa de lo que no veo bien? En la medida en que podemos responder a estas preguntas surgen alternativas al espíritu. Recorrer esas preguntas me devuelve al sitio original de cuando aprendí a ver la realidad. Me regresa al punto de partida de la niñez de mi mirada. Y la mirada del niño no es la del ingenuo, sino la del que cree de verdad y confía.
Limpiar la mirada es aceptar el tiempo, la vida y la paradoja humana con naturalidad. Es comprender que la limpieza radica en la libertad para optar qué es lo que quiero ver. Para limpiar la mirada hace falta discernimiento. ¿A dónde me lleva una mirada contaminada? ¿Qué sabor me deja una mirada limpia? Y disfrutar de un banquete posible!
Más de uno podrá decir que no es fácil. Pero ¿no será quizá más difícil vivir instalados en la contaminación que termina destruyéndonos? La contaminación de la mirada puede tener muchas causas y todas muy razonables. Pero lo que no es razonable es que la desolación nos domine y nos convierta en seres amargados. Tenemos que luchar para cambiar la miradaAbrir los ojos a lo que verdaderamente pasa. Liberarse de las cadenas invisibles que nos tiende el mal espíritu para envolvernos en su desesperanza. Y abrirse a la vida que está en cada uno de los que camina a nuestro alrededor. Comprender desde lo más hondo lo que puede estar viviendo, asumirlo con compasión.
Sólo la compasión cambia la mirada. La transforma en puente hacia los demás. La convierte en un trampolín hacia la vida abundante. Sólo la compasión destila la contaminación del corazón herido por el camino.
Es tiempo de animarse a que la mirada se nos transforme. No hay paz en el mundo que no empiece con una mirada distinta sobre las cosas, las personas, la naturaleza y el mundo que habitamos.